lunes, 2 de mayo de 2016


Chica de papel



Chica de papel, la maldad en ti tan enjuta. 
Tus dedos suaves y blancos, como la seda.
Tan dócil te has hecho, que le quitaste el filo a tus puntas.
Tan entregada a los demás, que de ti apenas te acuerdas.

Eres un bello origami, una artista indecisa.
Cambias de forma, pero nunca de color.
Te adaptas a los gustos, tan sumisa.
Te preocupas por los males ajenos, pero no por tu dolor.

Papiroflexia, te moldeas para agradar.
En el día, eres una grulla, y vuelas.
Te doblas, te desdoblas, y vuelves a cambiar.
Y, por la noche, te reúnes con la Luna, en forma de estrella.

Una delgada línea entre lo real y lo abstracto.
Eso eres, chica de papel.
Tímida, introvertida y tan temerosa al tacto.
Pero, pese a ello, siempre dispuesta a proteger.

Contraria a la agresión, calmas el alma.
Una paloma blanca en medio de la guerra.
Por el perturbado, interceptas la bala.
Y aún por el ofensor, lo harías de igual manera.

Y, ¡cosa extraña!, viniste hacia mí.
Me dejaste conocer tu esencia, exótica y fascinante.
Una amiga de verdad, como nunca conocí.
Has convertido la bondad en una obra de arte.

                  Te acercaste, sin miedo, a mis tijeras filosas                                
A pesar de mi talante duro y agresivo.
Y abriste mi corazón y, tímidamente, doblaste mi amargura.
Para convertirla en una bella rosa, con tus dedos píos.

Cambiaste mi vida y mi forma de pensar.
Ahora, puedo decir que no todas las personas lastiman.
No creas que exagero, lo que digo es verdad.
Gracias a ti, encontré una verdadera amiga.

Eres tan diferente y, envidiablemente, pura.
Que tu sangre debe ser como la miel.
Recuerdo la primera vez que te conocí, tan tímida e insegura.
Y que, a modo de saludo, me obsequiaste una grulla de papel.



Copyright © 2016 Alexander Nells. All rights Reserved.