miércoles, 4 de mayo de 2016



Cosmovisión



Creo que el hombre ya no ve nada.
Al diablo con la simbología y la religión.
El hombre mismo ignora, la humanidad está cegada.
Esta es la nueva Cosmovisión.

Tanto tiempo creyendo en lo imposible.
Entregados nuestros ancestros a los delirios de la mente.
Adorando criaturas misteriosas e invisibles.
Temiendo a la vida y a la muerte.

Hace muchos años, de la dócil mente ferviente,
Hombres y mujeres increíbles, ataviados de poder.
Sembraban pánico y admiración, el hombre su afanoso sirviente.
Esclavo de sus pensamientos, sin saber por qué.

Más tarde, una Gran Guerra, algunos no estaban de acuerdo con eso.
Templos derribados, sangre derramada, ya no habitada nadie el Olimpo.
Una nueva esperanza, para llenar el vacío…algo más concreto.
Con hambre de influencia, juntaron anécdotas de un exiliado en un libro.

La religión viajó en barco, y trajo su Enfermedad Crónica a América.
La Serpiente Emplumada murió, y en su lugar, se irguió una Cruz.
Ya no hubo Mayas, ni Incas ni Aztecas.
La extinción del pensamiento y la cultura, a cambio de un nuevo Dios.

Como seres dinámicos e inquietos, no nos alcanzó una sola suposición.
Bastardos de creencias ambiguas fueron creados con el tiempo.
Poco a poco, la pasión se fundó con la ambición.
Poco a poco, fuimos dudando de nuestros sentimientos.

En una telaraña gruesa e impenetrable, criamos quimeras y Entes.
La mente se volvió nuestro peor enemigo.
El hombre es fuerte, pero a la vez dependiente.
Necesita algo que lo domine, porque teme de sí mismo.

Y ahora, el papel impreso reemplaza a la piedra y nos domina.
El escepticismo mató nuestra pasión.
Cerramos los ojos, cansados de nuestras propias mentiras.
Esta es la nueva Cosmovisión.


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